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HISTORIA DE CHICHEN ITZA CIUDAD DE MERIDA UXMAL Y RUTA PUCC HACIENDAS CELESTUN PROGRESO
Introducción Historia Ubicación

Retrocede en el tiempo, y recorre la época de esplendor del henequén conocido como el “Oro verde”, visitando las antiguas haciendas henequeneras, donde aun brilla el esplendor de la influencia europea.

Prueba el sabor de Yucatán, en la riquísima gastronomía que de manera natural se da en los pueblos y las comunidades mayas, donde la tradición es la expresión de sus valores religiosos y culturales. Así son las ceremonias sagradas donde se invoca a los cuatro puntos cardinales y se bendice el maíz sagrado. Asi es el aroma que se respira en las calles de la provincia yucateca, natural y hospitalario. Manifestación de la nobleza de su gente.

Visita las haciendas de Xcantún y San Antonio Cucúl entre otras y recorre sus pasillos y jardines, satisfaciendo tus sentidos con los sonidos, olores y colores del pasado.

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Es increíble poder recorrer las haciendas henequeneras de Yucatán, estancias que un día fueron la base y sustento de la economía y que ahora, conservadoras de aquel afortunado estilo de vida, nos dejan admirar un escenario diferente donde el paisaje y una arquitectura acogedora, harán sentir a sus visitantes como en casa.

Las haciendas yucatecas surgieron en el siglo XVII por impulso de las familias que desde la época colonial poseían grandes propiedades territoriales. Algunas de estas haciendas se establecieron como ganaderas, mientras que otras, empezaron a trabajar la fibra de la planta del henequén y a explotarla a gran escala, logrando con ello un negocio altamente redituable que rápidamente dio sus frutos y que duró hasta la entrada del siglo XX, al aparecer las fibras sintéticas.

El henequén creó un escenario completamente nuevo que abarcaba el paisaje y los edificios de la hacienda, incluyendo las viviendas de los trabajadores. Fue un mundo de imágenes moderno, contradictorio y vasto. La casa principal expresaba la presencia del hacendado; la casa de máquinas, concebida muchas veces como un verdadero templo o palacio del trabajo; la iglesia o capilla como parte de la casa principal; las casas de los trabajadores, modernas también, de mampostería y teja ubicaban al peón en el nuevo mundo apropiado por el hacendado, que abarcaba todo el territorio visible.

Hoy resulta interesante caminar por alguna de esas viejas haciendas, que por fortuna han podido salvarse de convertirse en escombros para ser transformadas en hoteles, restaurantes o paradores de lujo y museos.

Las haciendas de Yucatán que han sido remozadas para brindarnos hospitalidad, comparten entre otros atributos uno singularmente significativo: una nueva vida para el entorno natural en que se encuentran.


Xcanatun.
El exuberante bosque bajo tropical que flanquea la hacienda comparte con sus visitantes, una exquisita variedad de flores, árboles y arbustos propios de la región, mientras que el pequeño lago artificial que la adorna es también el hábitat de innumerables peces multicolor. Por otra parte, el conjunto arquitectónico cuenta también con atributos originales. Entre ellos, podemos observar la ex casa de máquinas convertida en restaurant-bar y la casa principal, que sin ser muy ostentosa, adquiere un encanto especial por la atmósfera que le confieren sus habitaciones.


Yaxcopoil.
“Lugar de Álamos Verdes”, enfatiza su elegancia con inmensos árboles de esta clase. Fundada en el siglo XVII, la hacienda es ahora un importante museo de sitio. Un paseo por aquí, equivale a un reencuentro centenario con el estilo de vida que los hacendados recrearon con aires europeos de principios del siglo XX. En la casa principal cada objeto está en su sitio, al recorrerla podrá ver como aún los cepillos de finas cerdas se encuentran sobre el tocador, la vajilla de cerámica y los cubiertos de plata están en la vitrina, y junto al perchero, el delicado espejo biselado aun está colgado.

Durante largo tiempo, en esta hacienda se trabajó todo el proceso de industrialización del henequén: el cultivo, el raspado y la elaboración de cordeles. De los talleres de mecánica, herrería y carpintería que operaban en aquel entonces, sobreviven la estructura de los edificios, y algunas herramientas.


San Ildefonso Teya.
Fundada en el año 1683, fue uno de los puntos clave de la producción henequenera. Su economía basada en la producción agrícola y ganadera, fue próspera y muy redituable. Con los años a la hacienda se le añadió una capilla, que funcionó como sitio de recogimiento de la fe católica difundida por los franciscanos, y en la cual existe una inmensa cruz tallada en madera de zapote.

A lo largo de los corredores se puede apreciar una colección de fotografías con imágenes de principios del siglo XX. Visitar Teya indudablemente deja un buen sabor de boca pues la sazón de sus platillos, complace a sus visitantes con lo mejor de la cocina yucateca.


San Antonio Cucúl.
Su historia se remonta a principios del siglo XVII. Las instalaciones de esta antigua hacienda están en óptimas condiciones y resguardan un patrimonio admirable que comprende rústico mobiliario, estatuillas mayas y objetos suntuarios, entre otras cosas. Cuenta también con una capilla donde aún se conservan las campanas con que los franciscanos llamaban al pueblo para asistir a los servicios religiosos. En esta casa todavía se albergan antigüedades de gran valor donde está inscrita la historia de los múltiples propietarios que la habitaron.


San José Cholul.
Visitar esta hacienda es adentrarse a un sitio histórico importante, ya que cada uno de sus rincones respeta al máximo la disposición y el estilo que marcaron una época en la Colonia. El salón de máquinas, la casa principal y la casa del administrador ahora son acogedoras habitaciones. Los visitantes, a tono con el armonioso paisaje, pueden disfrutar de un vistoso y exquisito menú de comida regional e internacional; y cuando la noche cae, la calidez del lugar se acentúa por la peculiar iluminación, dejando escuchar en vivo la imprescindible trova.


KanKabchén.
Su principal actividad es la cría de ganado vacuno y también cuenta con una cuadrilla de caballos pura sangre que protagonizan la escaramuza charra, tradicional fiesta mexicana.


Ochil.
Sitio turístico que brinda la opción de conocer minuciosamente las diferentes etapas del proceso productivo del henequén. El lugar que ocupa la hacienda fue un asentamiento maya relevante. Posteriormente dio cabida al sistema económico implantado a raíz de la Colonia, cuya infraestructura es ahora el escenario de un impactante museo de sitio. Su carácter particular deriva de la vitalidad que la hacienda proyecta, al ofrecernos un panorama del trabajo artesanal realizado en Yucatán. Los artesanos cuentan con talleres acondicionados en lo que fuera la antigua capilla de la hacienda. Es impresionante ver la habilidad que tienen para la elaboración de joyas de filigrana, hamacas y bordados, entre otras cosas.


Temozón Sur.
Sitio ideal para remontarse en el tiempo y respirar el ambiente de prosperidad económica que vivió Yucatán. A mediados del siglo XVII, concentró su productividad en la cría de ganado y después complementó su economía con el cultivo del maíz. Esta hacienda nos permite apreciar los indicios de la época de esplendor ya que sus visitantes, además de gozar de un halagador descanso, podrán ver vestigios industriales y elementos propios del procesamiento de la fibra de henequén.


Petac.
Data del siglo XVII y fue construida sobre los restos de un sitio maya. Se ubica dentro de la reserva ecológica de Cuxtal y ofrece a sus visitantes un ambiente tranquilo e instalaciones de lujo. Esta hacienda es ofrecida exclusivamente en renta y cuenta con todos los servicios necesarios para recibir hasta diez personas, quienes vivirán parte de las tradiciones yucatecas.


Santa Rosa de Lima.
Fundada en el siglo XVIII, en esta hacienda se percibe la etapa transición que tuvo lugar en el estado, cuando los grandes henequenales cedieron su lugar al cultivo de la sábila (aloe vera). Su restauración permite observar a detalle el buen gusto con que se edificó y el confort que brinda es incomparable, pues hace sentir a sus visitantes como en casa. A un costado de la casa principal está la piscina, reproducción a escala del haltún, especie de balneario que los mayas construyeron para reconfortar el cuerpo.

 

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Xcanatún, a tan sólo 12 km de la ciudad de Mérida, rumbo al puerto de Progreso.

Yaxcopoil, se ubica a 36 km de la ciudad de Mérida.

San Idelfonso Teya, se localiza a 12.5 km de la ciudad de Mérida.

San Antonio Cucul, se encuentra al norte de la ciudad de Mérida.

San José Cholul, se encuentra a 68 km de la ciudad de Mérida.

Kancabchén, se localiza a 22 km de la ciudad de Mérida.

Ochil, se localiza a 43 km de la ciudad de Mérida.

Temozón Sur, se encuentra a 45 km de la ciudad de Mérida.

Petac, se encuentra a 20 min. del Aeropuerto de Mérida

Santa Rosa de Lima, se localiza a 84 km de la ciudad de Mérida.

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